LA TRANSICIÓN

Carrero y Arias
Los europeos contra el franquismo
El franquismo contra los europeos
Franco muere y nace un Rey
«Adolfo, te quiero pedir un favor»
La reforma política
La situación pre-electoral
Dos dimisiones

Los partidos políticos Resultados de las elecciones
Economía. Pactos de la Moncloa
La Constitución: historia
La Constitución: análisis

Bibliografía

Voces de la transición

Búsquedas

Libro de visitas

Pasar a la versión sin fotos

A la página principal

VESPITO.NET

La Constitución: historia


La redacción del texto constitucional es un proceso largo y no exento de intrigas.
La no participación de los nacionalistas vascos en el Pacto y la escasa participación en el referéndum popular de ratificación son las manchas en esta brillante página de la historia española.

Las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 no son formalmente Constituyentes, pero a nadie se le escapa la necesidad de dar vida pronto a un nuevo texto constitucional, puesto que, por ejemplo y paradójicamente, se inaugura la Legislatura sin que nadie pueda exigir la responabilidad del Gobierno ante el Parlamento, aunque se aprobará una disposición en este sentido en noviembre de 1977, un año antes de la entrada en vigor de la Constitución.
    Sobre su construcción se ha escrito mucho.

  • Empieza reuniéndose una ponencia formada por siete miembros que entre agosto y diciembre de 1977 elabora un anteproyecto que entrega el 5 de enero de 1978 a los grupos parlamentarios.
  • Éstos presentan sus enmiendas y la ponencia las examina hasta que entrega el trabajo así realizado el 17 de abril de 1978 a
  • una Comisión del Congreso, que lo debate hasta el 20 de junio.
  • Siguen los debates en el Pleno del Congreso del 1 al 24 de julio, en el Senado y en la Comisión Mixta, que dan lugar
  • al texto que es presentado a los ciudadanos en referéndum el 6 de diciembre de 1978.
Padres de la Constitución
A partir de la izquierda: Fraga, Cisneros, Peces-Barba, Pérez-Llorca, Solé Tura, Herrero y Roca.

    La ponencia que trabaja en la redacción del anteproyecto está formada por dos progresistas y cinco conservadores, de los cuales uno nacionalista:

  • Miguel Herrero de Miñon, un jurista que ha venido trabajando con el Ministro de Justicia, Landelino Lavilla, desde el primer Gobierno Suárez. Pertenece a UCD.
  • José Pedro Pérez-Llorca, alto funcionario de las Cortes, pertenece a UCD.
  • Gabriel Cisneros, ex falangista reformista y ahora simplemente conservador. Pertenece a UCD.
  • Jordi Solé Tura es el representante del PCE, un intelectual de origen obrero que acabará años más tarde en el PSOE.
  • Gregorio Peces-Barba es el hombre del PSOE, el experto en Derecho Constitucional del partido, hombre simpático y muy tenaz.
  • Miquel Roca es el ponente de Pujol; es un catalanista muy serio y tan buena persona que acabará su carrera política prematuramente.
  • Manuel Fraga representa a Alianza Popular, o quizás sea Alianza Popular.
    El empeño del PSOE por dejar fuera de la ponencia a Tierno Galván, culpable de no haberse integrado, lleva por una serie de razones técnicas a dejar fuera también a los nacionalistas vascos. Esta ausencia se pagará a un precio muy caro: el PNV no votará la Constitución quedando hasta el momento fuera del Pacto Constitucional, aunque lo acate.
      Otra dificultad es el hecho de que UCD no sea un partido sino una coalición electoral: los tres ponentes tienen visiones diferentes de cada asunto y tienen además que hacer cuentas con las numerosas tendencias que se cuecen en la coalición, siendo Fernando Abril Martorell, vicepresidente del Gobierno para asuntos políticos, el personaje que más sed de protagonismo tiene en este sentido.
    Peces Barba y Fraga, por otro lado, son extremadamente exigentes en sus pretensiones, y el primero llega a retirarse de la ponencia para forzar concesiones.     Los mediadores son los otros dos padres de la Constitución, Miquel Roca y, paradójicamente, Jordi Solé Tura del PCE, que siente como Carrillo la necesidad de dejar claro su sentido de la responsabilidad y la capacidad de los comunistas de llegar a un consenso.
En este sentido es curioso pensar que son los socialistas los únicos que votan en contra de la Monarquía parlamentaria como forma de Estado, sobre todo si se piensa que en 1998 el PCE se indigna frente a la existencia de un Rey y exige, ya solo, un viraje republicano.
Abril y Guerra
Fernando Abril Martorell con Alfonso Guerra.
    Sobre los numerosos debates a propósito del texto definitivo abundan anécdotas, siendo las relativas a las reuniones secretas hasta altas horas de la madrugada de Fernando Abril Martorell de UCD y Alfonso Guerra del PSOE las más numerosas. El motivo de estas reuniones es que el texto definitivo está siendo aprobado en la comisión por una mayoría formada por UCD y AP, y esto estorba mucho a UCD y a la Corona que temen que se hable de una Constitución reaccionaria y que en el próximo programa electoral del PSOE figure la revisión constitucional.
Es por esto que Adolfo Suárez releva del cargo de representante de la UCD ante la comisión al tímido Landelino Lavilla, cuyo brazo derecho es el ponente Herrero de Miñón, e impone a Fernando Abril Martorell, un extrovertido animal político.

    El texto es aprobado el 31 de octubre de 1978 en el Congreso por 325 votos a favor, 6 en contra (del diputado de EE y de diputados de AP) y 14 abstenciones (entre las que figuran las del PNV), en el Senado por 226 votos a favor, 5 en contra y 8 abstenciones.
    El 6 de diciembre de 1978 el pueblo español aprueba el texto con resultados preocupantes: el 33% del censo se abstiene y por esto los síes (15,7 millones) significan un 58% del censo total y los noes (1,4 millones) un 8%.
    La Constitución es finalmente sancionada en el Congreso de los Diputados por el Rey Juan Carlos I.

La Constitución de 1978 es la primera que se alcanza en España por consenso, un consenso ensayado en los Pactos de la Moncloa y hallado en pocas otras situaciones. A esto se suma su larga vigencia, hecho también este único en la historia de España.