M.V.M.

Creado el
21/11/1998.


Flor de nit

ALBERT DE LA TORRE

El País, 30 / 3 / 1992


Apolo
El Apolo entre 1920 y 1936
Dagoll Dagom estrena la crónica sentimental del Paralelo

«Es una obra que nos gustaría mucho que le agradara a la Bella Dorita», dice Manuel Vázquez Montalbán, auor del libreto de Flor de Nit, el espectáculo de Dagoll Dagom que se estrena oficialmente el próximo día 7 de abril en el teatro Victòria de Barcelona. «A la Bella Dorita y al concejal [de la vía pública] Joan Torres, que abarcan todo el espectro». Flor de Nit es un espectáculo musical que se presenta como una crónica sentimental del Paralelo entre l929 y 1936. El director del espectáculo, Joan Lluis Bozzo, habla de Flor de Nit como de un «homenaje a Barcelona», una ciudad que, a juicio de Vázquez Montalbán, «después de 1992 puede quedar muy bonita, pero pasteurizada».
    «Lo del 29 venía muy cantado por el 92», explica Joan Lluis Bozzo, director del montaje, «pero no nos apetecía hacer un espectáculo olímpico». Por eso el montaje hace vivir a sus personajes hasta 1936, «el final de la aventura», según Vázquez Montalbán: «Se pasó de una dictadura a un periodo de grandes esperanzas y, de ahí, al miedo. Flor de Nit es una metáfora de la ciudad, conflictiva de día y lúdica de noche».
Lo que Dagoll Dagom mostrará en escena no es una reconstrucción histórica, de la cual se ha huido desde el primer momento, segun Bozzo: «En ningún caso hemos querido hacer un espectáculo arqueológico. Hemos utilizado modelos, pero ni una línea de texto ni una frase musical de la época. Es una recreación de esos años, pero pasada por la sensibilidad actual». En opinión de Vázquez Montalbán, gracias al trabajo de Albert Guinovart, el compositor de la partitura de Flor de Nit, «habrá mucha gente que pensará que algunas músicas son originales».
    Flor de Nit no está basado, como el último espectáculo de Dagoll Dagom, Mar i cel, en un solo gran elemento escenográfico. «Se recuperarán varias líneas de Dagoll Dagom que habían quedado apartadas, como la mezcla de humor y melodrama y una cierta poética de la nostalgia, siempre algo ironizada, con alternancia de sonrisa y lágrima, y con un costumbrismo poetizado. Flor de Nit es un espcctáculo grande y a la vez bastante sobrio. No es de decorado único, porque cada una de las 37 escenas pide un cambio de atmósfera constante. Hay una gran complejidad técnica —escondida— y muchos cambios, de donde va a venir la espectacularidad», explica Bozzo. Con la ciudad siempre presente, las diferentes atmósferas que mostrará el espectáculo van desde los salones de la alta burguesía hasta el entorno de los anarquistas, desde la vida industriosa del día hasta el cabaré y el Paralelo.
Con escenografía de Isidre Prunés y Montse Amenós, iluminación de John Waterhouse, 25 actores y 15 músicos, Flor de Nit será una de las grandes producciones de esta temporada, la que abre el Festival Olímpico de las Artes. Flor de Nit es el nombre de un cabaré que querrá ser el espejo de la evolucion de la ciudad a lo largo de siete años emblemáticos, una ciudad con burgueses catalanistas, anarquistas, obreros, artistas, intelectuales y políticos. La historia llega de la mano de un viejo cronista de la ciudad que presenta de forma retrospectiva los días que vivió en su juventud en el cabaré Flor de Nit.
    «El cronista es un personaje muy barcelonés», dice Manuel Vázquez Montalbán, «Barcelona es una ciudad a la que le gusta mucho que se hable de sí misma. El cronista ha sido siempre un personaje privilegiado en este sentido. El de Flor de Nit es un hombre que corresponde a un intento de vanguardia que fracasó, el destino de todo un sector de intelectuales de la época». Joan Lluis Bozzo explica el espectáculo como «el hilo de la memoria del cronista, cuya palabra es falsificadora, porque su memoria es subjetiva».

Un musical de coalición

«El musical es un género que implica frivolidad y no explica el trasfondo histórico de la acción que desarrolla», dice Bozzo para explicarse que haya quien plantee que Flor de Nit es un musical de izquierdas, puesto que el montaje de Dagoll Dagom pretende justamente insistir en la influencia en los personajes del entorno social y político. No especialmente convencido por la etiqueta de musical de izquierdas, Bozzo agrega: «La definición de derechas e izquierdas está muy devaluada y no sé exactamente qué quiere decir. Derechas e izquierdas tenían una función antes, en una época de confrontación, y ahora...».
    Vázquez Montalbán, ante la definición, cree que «uno puede situarse como de derechas o de izquierdas ante la guerra del Golfo, pero no se puede ir al teatro con el prejuicio que va a ver una obra de izquierdas, sería muy reductivo». En opinión del libretista, Flor de Nit es, en estos términos, «un musical de coalición, que hará que mucha gente de izquierdas se fastidie porque no hay una lectura maniquea de la época, no hay buenos y malos». «No hemos resucitado ni a Brecht ni a Piscator», añade [Erwin Piscator propulsó varias iniciativas de cabaré político en Barcelona en apoyo de la lucha de los sectores populares partidarios de la República].